Una carrera, una vida

Por: Hector Lozano (Spain)

Hace 15 años comencé a participar en carreras solo por el hecho de disfrutar corriendo, sentir la adrenalina de ponerme un dorsal un domingo ya era un reto para mí, conforme pasaban los meses las distancian crecían, 10 km, 21 km, el primer Maratón…Los tiempos iban mejorando, y las sensaciones eran cada vez mejores. Las carreras se plantean en la mesa de un bar después de algún entrenamiento, las propuestas eran varias hasta que alguien dijo: “por qué no hacemos un ultra Trail?”.

Ultra Trail, carrera que se empieza a catalogar así cuando supera los 60 km, nos estábamos metiendo en algo muy serio, una carrera de 101 kms cuando nunca habíamos corrido más de 42. Comenzamos los entrenos, más de 4 meses de kms y más kms, madrugones y dolor en músculos que pensé que no existían, pero nos plantamos en la salida con una mezcla de miedo respeto que nunca olvidaré.

Y ahora viene el momento de la estrategia, ¿cómo afrontas una carrera en la montaña en un entorno que no conoces, por la noche y con 100 kms por delante, en más de 15 horas? Pues después de varias carreras así te das cuenta de que es igual que una vida, donde pasas momentos de soledad, perdido, con muchas ganas de abandonar en mitad de la noche solo en un lugar desconocido, preguntándote: ¿qué hago yo aquí? Enseguida pasas a un momento de euforia y ves que todo va bien que las piernas funcionan que tienes fuerza para seguir y sonríes, la vida te gusta y la pregunta se convierte en afirmación: “ yo puedo con esto y con más”, avanza la carrera en momentos de calma, como los días de una semana monótona y en las que nunca pasa nada, te encuentras con corredores que no conoces pero que están pasando el mismo calvario que tu y generas un vínculo que muchas veces es más grande que con amigos de muchos años atrás, son gente que pasan por tu vida en 5 kms de compañía pero que parece que conoces desde hace años, con conversaciones profundas supeditadas al estado de ánimo que tenemos ambos en ese momento.   hasta que levantas la vista y ves delante de ti una montaña, una montaña que crees imposible de subir, estas cansado, 60 kms en las piernas, en un momento se te pasa por la cabeza que no puedes con ello, pero empiezas a subir, sufres, pero subes y en menos de lo que te esperas problema solucionado, estas arriba, no hay montaña alta que no puedas subir, ni problema que no tenga solución.

Y por último llega la meta, que es solo eso “una meta” con todo lo que conlleva, alegría, euforia, cansancio y satisfacción y sobre todo… el fin de un reto y el principio de otro.

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