Cómo me convertí en el capitán de mi vida

Por: Vincent Reutt (France)

Todo comenzó con una decisión increíble. ¡Deberíamos quedarnos embarazados! Decir que vamos a tener un bebé no es una decisión fácil y rápida que se toma solo, como preparar un pastel, ver una película o limpiar el jardín, al menos no para nosotros. Tomamos esta decisión juntos, unidos.

Para nosotros, fue una decisión de adultos que se inició incluso antes de la propuesta de matrimonio condicional. ¡Estábamos listos! Éramos dos personas adultas que conocíamos las limitaciones relacionadas con tener un bebé, sabíamos lo que significaba y estábamos preparados… eso creíamos.

Cuándo quieres un bebé, necesitas estar más presente y pasar más tiempo juntos, eventualmente cambias de trabajo y después de unos meses intentándolo, un año, comienzas a dudar, comienzas a buscar ayuda médica, entras en una mentalidad totalmente diferente. donde el romance, la sencillez, la naturalidad son reemplazadas por estadísticas, medicina, agendas compartidas, etc. Empiezas a perder la ingenuidad.

Finalmente, después de muchas decepciones, llegó la buena noticia: estábamos embarazados!!! ¡Y de gemelos! Y pasamos lo que yo llamo el hito simbólico de los 3 meses que alguien se inventó… finalmente vimos la luz al final del túnel.

Después de un chequeo normal en el ginecólogo, tuve que volver solo a ver a la doctora para que me diera los resultados y ahí me dio la mala noticia: había una infección en el útero y tarde o temprano íbamos a perder los bebés… sucederá pase lo que pase… es demasiado tarde. Durante todo el camino de regreso a mi casa, me di cuenta de que era mi papel decirle a mi mujer que íbamos a perder a nuestras niñas. Yo, el hombre que se suponía que debía proteger a mi familia de cualquier adversidad, cualquier problema que trajera la vida, tenía que anunciar esta terrible noticia.

Perdimos a Anna y Sientje después de 17 semanas y 4 días de alegría. Perdí el mismo día mi ingenuidad en la vida. Empecé a cambiar mi forma de pensar: no puedes predecir lo que sucederá, no puedes controlar nada. Y así, decidí convertirme en lo que yo llamo el capitán de mi vida. ¿Por qué un Capitán?

Considero la vida como un mar abierto, con un puerto seguro allí mismo, y mi familia y yo como un barco. Puedes encontrar mares en calma, así como tormentas, tempestades e inundaciones aterradoras durante la vida. No puedes evitarlos, no puedes proteger tu barco de daños externos como me dijeron desde que era un niño pequeño, pero lo que puedes hacer es asegurarte de que tu barco esté bien mantenido, que el motor esté funcionando, que tengas combustible, que estás reparando durante tu viaje por la vida todas las partes que se han dañado. Créeme, un barco de 40, 20 o incluso 10 años ya ha sufrido mucho y hay que cuidarlo. Enfócate en ti mismo, en los que son importantes para ti y para tu familia. Cuídalos y dales un capricho siempre que puedas, física y mentalmente, en las buenas y en las malas.

Después de eso, tuvimos la suerte de tener 2 hermosas niñas, pero lamentablemente perdimos 3 bebés más. Sé que si no hubiera reparado mi barco en el camino, me habría hundido muchas veces. A medida que sube la adversidad/agua, sube el barco, siempre y cuando lo cuides bien.

Eres tu Héroe interior, eres tu Capitán interior.

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